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Contenidos en un Sitio Web

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Contenidos Web

El lenguaje utilizado para brindar información en internet debe ser sobrio, conciso y concreto.

El contenido dependerá directamente de la temática de la Web.

La gran mayoría de los usuarios que acuden a un sitio Web lo hacen en busca de información, que puede presentarse en forma de (texto, imágenes, vídeo, audio).

Es importante tener en cuenta que WWW es un medio de comunicación distinto a los que hasta ahora se conocían (televisión, radio, prensa, etc.); el navegante pasa de página en página Web a ritmo de clic del ratón, y generalmente pasa poco tiempo en una misma página.

Por lo tanto, no se debe abusar de la información textual, ya que son muy pocos visitantes que se leen completamente una página Web.

Siempre se ha dicho que una imagen dice más que mil palabras, y aunque una página Web no es un programa de televisión, las imágenes siempre son importantes.

Se debe listar la información que se desea incluir en la Web. Esta información debe ser significativa, y útil para el público, en la mayoría de los casos, teniendo en cuenta lo que a ellos les interesa y no lo que le interesa al autor.

El lenguaje utilizado para brindar información en internet debe ser sobrio, conciso y concreto.

No funciona bien el lenguaje insinuante y ambiguo que puede ser perfecto para avisos gráficos o en folletos.

Todo lo que se hace contribuye a formar la imagen que tiene el público de la empresa, marca, producto, institución o servicio.

La Web no es una excepción y cualquier sentimiento de frustración que experimente el usuario no se canalizará hacia él o los autores del sitio Web, sino a la propia imagen creada.

Ya sea un sitio Web de contenido, comerciante o anunciante de un sitio Web promocional, su éxito en la cada vez más abigarrada Internet depende de convertir una visita casual a un sitio en algo que alimente su modelo de explotación.

Si sus ingresos depende de la publicidad, como es el caso de muchos sitios de contenido, necesitará mucho volumen de visitantes (que visiten el sitio por primera vez o que ya sean habituales.)

Para una empresa será de interés maximizar el número de transacciones que fluyan en su sitio Web.

Si presenta un sitio Web promocional para generar ventajas en su negocio, deseará que su sitio Web actúe como tarjeta de visita como su credibilidad, marca y reputación.

De la combinación o no de publicidad y comercio dependerá mucho el ofrecimiento de una experiencia de usuario de calidad a los visitantes.

Convertir visitantes casuales en usuarios fieles y potenciales compradores online en clientes que pagan es importante en vista de lo que cuesta crear y mantener un sitio.

Estos problemas de "conversión" pueden ser muy difíciles de resolver y constituye el obstáculo más grande a la obtención de ingresos con los negocios Web.

No es barato crear una base de usuarios Web en Internet. Resulta esencial para los sitios Web retener nuevos clientes a través de servicios existentes proporcionados por el sitio.

La respuesta a la adquisición y el mantenimiento de los usuarios Web no depende necesariamente de onerosos sistemas de comercio electrónico o de gráficos fantásticos. La verdadera solución está en la relación, o intercambio de valores, que se forma entre el sitio Web y el visitante en torno al contenido diferenciador.

Diseño de contenidos

Los estudios de usabilidad indican que los usuarios efectúan el siguiente proceso cuando acceden a una nueva página:

  • Mirar inmediatamente el área principal de contenido
  • Recorrerla buscando titulares u otras indicaciones
  • Si el contenido no es de interés, recorre el área de navegación para decidir a donde ir

Desde este punto de vista, el contenido es el número uno.

Escribiendo para la Web

Aunque es importante ser gramaticalmente correcto, es importante presentarlo en función de la manera en que será leído. En esa línea es conveniente:

  • Ser breve y conciso. Escribe no más del 50% de lo que escribirías en una publicación impresa.
  • Escribe para buscar, párrafos cortos, listas con viñetas, subcabeceras...
  • Usa el hipertexto para romper la información extensa en varias páginas.

Mantén tus textos cortos.

La investigación ha demostrado que leer de la pantalla es cerca de un 25% más lento que leer de papel. También sabemos que a los usuarios no les gusta hacer scroll, así que intenta ajustarte a la primera de las indicaciones.

Haz tus textos legibles

Ten cuidado con los "palabros" y con las faltas de ortografía. Siempre se debería usar un corrector ortográfico y gramático antes de publicar un texto. Pero es además conveniente revisar los textos para evitar esos gazapos que ignoran incluso los correctores automáticos.

Explorabilidad

Por las razones ya expresadas, los usuarios tienden a no leer grandes cadenas de texto. Un estudio de John Morkes concluye que el 79% de los usuarios da un vistazo a la página según llega, y sólo unos pocos la leen letra a letra.

Para favorecer la escalabilidad el escritor para web debe:

  • Estructurar los artículos con dos o hasta tres niveles de titular
  • Utilizar títulos y subtítulos significantes
  • Usar listas con viñetas y elementos similares para romper la uniformidad de los bloques de texto
  • Utilizar remarcas, negritas, o lo que sea para captar la atención del usuario.

Lenguaje plano

  • En la web conviene empezar la página con la conclusión, el párrafo con la frase más significante y ésta con la palabra más relevante.
  • Intenta cumplir la regla de una idea por párrafo.
  • Usa frases con estructura simple.
  • Limita el uso de metáforas, se literal.
  • Se cuidadoso con el uso de recursos humorísticos o sarcásticos

Páginas fragmentadas

Acostar el texto sin sacrificar la profundidad del contenido y reparte este entre diferentes nodos con enlaces hipertextuales.

No segmentes así un largo texto lineal (pág. Siguiente, etc.), intenta partirlo en áreas de contenido de manera que el usuario sepa del enlace algo más que el número de página que va a ver.

Recuerda el principio de pirámide invertida, presenta primero una breve conclusión y vete enlazando con los contenidos más profundos.

Si bien, ya todos nos hemos acostumbrado a hacer scroll en las páginas de contenido, lo cierto es que tanto en estas, como especialmente en las de navegación los usuarios tienen tendencia a juzgar o elegir lo que se ve al principio.

Títulos de las páginas

Escribir para la web es a menudo escribir para ser encontrado.

Hemos de saber que muchos buscadores presentarán nuestra página con el contenido del tag <title>, por lo que puede ser interesante seguir las siguientes indicaciones:

  • El título óptimo tiene que tener entre 2 y seis palabras, entre cuarenta y sesenta caracteres.
  • A diferentes páginas deben corresponder diferentes títulos.
  • Elimina los artículos del inicio (piensa en las listas alfabéticas)
  • Coloca los elementos claves al inicio del título.

Escribiendo titulares

Son muy diferentes de los titulares de prensa por dos razones:

  • Los titulares de web son a menudo mostrados fuera de contexto.
  • Aún en su propio entrono, disfrutan de menos apoyo de elementos auxiliares (fotos, subtítulos, etc.) por la propia limitación de espacio de la pantalla.

Las principales indicaciones a seguir para escribir titulares para la web serían:

  • Explicar claramente acerca de qué contenido tendrá la información en términos que se refieran al usuario.
  • Escribe en lenguaje plano, deja al lado la literatura.
  • Evita esos títulos que tratan de incitar a la gente a hacer clic para saber en qué consiste el tema, la gente ya está muy quemada con esos truquitos.
  • Sáltate los artículos de comienzo.
  • Pon la palabra clave al principio.
  • No hagas que los títulos de varias páginas empiecen con la misma palabra.

Legibilidad

Todo lo que estamos hablando falla cuando el usuario no puede leer el texto. Hay unas cuantas reglas básicas para asegurar la legibilidad:

  • Usar colores de gran contraste para el texto y fondo. Lo óptimo es texto en negro sobre fondo blanco, aunque lo inverso es casi tan bueno. Entre las combinaciones más nefastas podemos citar texto rosa sobre fondo verde, que puede ser incluso imposible de leer para usuarios daltónicos.
  • Usar fondos gráficos que puedan interferir la capacidad del ojo humano para interpretar líneas y letras.
  • Usar tamaños de letra suficientemente grandes. Las letras pequeñas guárdalas para notas a pie de página o avisos legales que poca gente leerá.
  • Deja el texto quiero, moverlo, parpadearlo o escalarlo dificultarán su lectura.
  • Justifícalo a la izquierda. Naturalmente centrar textos es conveniente para algunos efectos.
  • El texto pequeño es más legible si usamos fuentes de la familia sans-serif, verdana,...
  • Evita el uso de textos en mayúsculas. Un texto en mayúsculas se lee cerca de 10% más lento que uno en mayúsculas y minúsculas.

Credibilidad

Hay tal cantidad de contenidos en la web que es importante dar elementos al usuario para acrecentar la credibilidad de nuestro sitio.

Haz que la página luzca profesional, evita los fondos pesados, las animaciones para enlazar con el correo, etc.

Los gráficos bonitos no siempre inciden en aumentar la usabilidad de una página, pero también es cierto que debe cuidarse el aspecto visual ya que es lo primero que verá el usuario.

En el futuro es posible que el concepto de credibilidad se objetive mediante ratings o rankings más o menos oficiales.

Comunicación Web: el valor de los contenidos de la red

Un sitio Web debe proporcionar una serie de contenidos característicos de un medio online. Se está debatiendo acerca de cómo debe ser la información de la Web para que podamos hablar de una auténtica comunicación Web.

Todo gira alrededor de los contenidos, ya que éstos proporcionan a los usuarios la clave de Internet.

La búsqueda, la estructura y el diseño de la información centrada en el usuario van a posibilitar que esos contenidos se conviertan en el valor diferencial de un sitio Web.

El valor del contenido

La mejor propuesta de cualquier sitio Web para obtener fidelidad a un usuario es que ofrezca unos contenidos de calidad. Quizá pueda resultar obvio, pero disponer de un contenido diferenciador distingue a los sitios Web.

Esto produce una necesidad que hace que el usuario vuelva al sitio de forma habitual. Y de forma clara, el contenido diferenciador ofrece toda una serie de mecanismos (foros, tablón de anuncios, chat, correo electrónico, etc.), para establecer una relación con el usuario que a su vez le permita interactuar con los demás usuarios que se traduce en una experiencia de usuario en la que el contenido diferenciador constituye el ingrediente esencial de la comunicación Web.

Pero habría que preguntarse cómo tendría que ser ese contenido diferenciador, quién lo crea, y cómo saber que realmente está aportando un valor importante al sitio Web.

Definir un contenido de calidad es hablar de un contenido que se diferencia de los habituales que puede ofrecer cualquier sitio Web de carácter generalista.

Un contenido de calidad es más bien escaso en la Web, no es fácilmente obtenido ni disponible.

Para unos proveedores de contenidos dar ese valor añadido a los contenidos es ofrecer algo valioso para los usuarios. Por tanto, hablar de contenido diferenciador es plantearse la mejora de la interacción del usuario con el sitio Web.

Para entender la diferencia de los contenidos en la Web tendríamos que partir de los contenidos gratuitos y poner de manifiesto posteriormente el valor añadido de los contenidos de calidad.

Los sitios Web ofrecen toda una serie de contenidos gratuitos con el objetivo de atraer y mantener el tráfico Web. Cualquiera que se la actividad del sitio a consultar sin que tenga que pagar por lo que está buscando.

En esta primera etapa los contenidos deben tener la suficiente calidad como para proporcionar al visitante la idea de que lo que busca se encuentra en ese sitio.

De este tráfico va a depender en gran medida un porcentaje de los ingresos de publicidad y será la base para poder obtener fidelidad de un usuario ofreciéndole la opción de contenidos diferenciados, en un espacio reservado a los suscriptores y aportando toda una serie de factores que harán que la interacción se convierta en el valor añadido y diferenciador del sitio Web y de sus contenidos.

Es decir, un valor añadido representa un pago o un registro gratuito donde el usuario requiere una atención personal por esa aportación de dinero o información suya.

Los sitios Web deben definir la relación que quieren establecer entre lo que ofrecen y el usuario Web. Esta relación está basada en los objetivos que tenga el Web. Porque los contenidos de un sitio Web de entretenimiento varían de manera clara de un sitio de información inmobiliaria.

Mai-lan Tomsen (2000) plantea unas categorías de valores de intercambio de los contenidos en función de los objetivos del sitio y de la experiencia y necesidades del usuario.

Los sitio Web deben estudiar si ofrecen las expectativas generadas en el usuario y saber así si cumplen los objetivos de su sitio Web.

Tomsen deja claro que los servicios ofrecidos por un sitio no tienen por qué ser efectivos en otro sitio y que, por supuesto, los contenidos y los servicios evolucionan constantemente.

Las cuatro categorías son las siguientes:

  • Promocional: Información temática acerca de un determinado producto o empresa en la Web a cambio del reconocimiento de la marca.
  • Comercial: Ofrecer productos a cambio de pago.
  • De contenido: Ofrecer información añadida (noticias, opiniones, etc.) a cambio de tráfico en el sitio para ver su publicidad.
  • De entretenimiento: Proporciona contenidos multimedia a cambio de tráfico para ver publicidad o referencias de otros sitios.

La mayoría de los sitios Web ofrecen al menos una de estas categorías dependiendo del contenido y, como decíamos, de los objetivos.

La mayoría de los usuarios Web buscan contenidos que les formen e informen (aunque no debemos dejar de lado la transcendencia que en estos momentos tiene los terrenos del entretenimiento como la música y la televisión).

Los internautas valoran la riqueza de la información online. De hecho, los sitios más visitados son los relacionados con los motores de búsqueda y los lugares de información de noticias, foros de información y servicios.

Estructura de la información Web

Disponer de información de interés es, sin duda, el primer paso para construir un sistema de información en un sitio Web.

La utilidad de una información se define claramente por su organización coherente. Vemos muchos web que disponen de una buena materia prima pero, sin embargo, la falta de coherencia hace que no esté disponible para un usuario Web.

La cantidad de información alojada en la Web hace que la organización de la información sea pieza clave para conseguir un contenido diferenciador y de calidad.

La responsabilidad de la organización de la información en un sitio Web recae en el arquitecto de información. Este arquitecto tiene, a su vez, cuatro funciones principales:

  • Definir el objetivo del sistema.
  • Determinar qué contenidos deben incluirse.
  • Idear y especificar los mecanismos de organización y búsqueda en el sistema, es decir, definir cómo serán los contenidos que serán encontrables por el usuario a través de la organización, del sistema de navegación y del sistema de búsqueda.
  • Definir una política clara sobre el mantenimiento, actualización y crecimiento del sistema.

Una labor que requiere una formación multidisciplinar con conocimientos de organización en la información, de informática, de gestión de organizaciones, de diseño gráfico, de marketing, de psicología de la información, de ingeniería de usabilidad y HCI (interacción hombre-máquina).

De esta multidisciplinariedad es importante destacar la perspectiva global del sistema y no centrarlo todo en la particularidad de la Web.

La visión global nos ayudará a organizar la información de un sitio Web y a especificar el esquema y la estructura de la organización. El esquema nos podrá ayudar a agrupar los distintos componentes de información y la estructura definirá la relación entre esos distintos componentes.

Una agrupación por orden alfabético, por cronología o por ordenación geográfica, permitirán que busquen un usuario que sabe lo que está buscando. Ayuda a definir la información exacta de lo que se busca.

Sin embargo, una ordenación por la clasificación decimal tiene un cierto carácter subjetivo; aunque posee cierta lógica debemos tener unos conocimientos previos de ciertas materias para poder acceder a la información.

Lo mismo que las ordenaciones por temas o por funciones. La búsqueda dependerá del aprendizaje y experiencia que pueda tener el usuario.

Si una ordenación alfabética es exacta, una clasificación por temas es totalmente subjetiva.

Lo que nos encontramos en la mayoría de los sitios web es un híbrido entre los dos tipos de organización. Por ejemplo, un portal Web presenta una información muy dispersa en la que la búsqueda de algunos contenidos puede llegar a ser complicada.

Se opta, en general, por organizar unos temas por orden alfabético. Es una fórmula que permite homogeneizar la dispersión.

La relación de los distintos componentes de la información que se va a organizar es lo que podríamos definir como estructura. Estamos hablando de un criterio de importancia, entre ellos, cómo se puede pasar de un elemento a otro en esa relación.

La jerarquía es la estructura más frecuente a la hora de buscar información, que es quizá con la que estamos más acostumbrados, pensar de una forma lineal por orden de importancia. Aunque realmente nuestra manera de pensar es más desestructurada y enlaza fragmentos e ideas entre sí; la estructura hipertextual nos va a permitir enlazar zonas distintas de un mismo tema.

Sin embargo, otra estructura, la relacional, nos va a permitir acceder a información de una forma abierta cuando no sabemos la organización de lo que buscamos.

Y para desplazarnos por la organización de la información nos servimos de la navegación.

Hablar de navegación supone emplear un lenguaje metafórico que facilita el movimiento por un espacio de información más o menos organizado. El fin de la navegación es facilitar al usuario la localización de dónde se encuentra.

Navegación equivaldría a orientación.

Un sistema que indique el punto dónde se está, a dónde ir, de dónde vienes o a dónde puedes volver. Son muchos los sistemas utilizados para facilitar la orientación por la información, desde las barras de navegación, los menús desplegables, los mapas web, etc.

A la organización y navegación tendríamos que añadir en todo sistema de información un tercer elemento para que un usuario pueda acceder a lo que le interesa, es la búsqueda.

Es uno de los principales problemas que se encuentra el arquitecto de la información. Cada usuario busca de manera distinta.

Si la organización de la información puede ser, como hemos visto antes, subjetiva, la búsqueda todavía lo puede ser más.

El reto está en diseñar y desarrollar sistemas de información y sitios Web que permitan gestionar mejor la información y pueden ser aplicados donde puedan ser más útiles. Y, sobre todo y lo más importante, que ayuden a aumentar las posibilidades mentales de las personas.

Los modelos mentales de cada usuario, tanto para organizar como para buscar son absolutamente personales. Probablemente el usuario busca información de la forma que él la hubiera organizado.

Lo importante, independientemente de la calidad y potencia de los sistemas de información, es que el sistema sea capaz de entender el comportamiento del usuario. La eficacia del sitio Web viene determinada por un diseño y una orientación al usuario.

La Web es un entorno en el que el poder está en manos de los usuarios. El usuario, que es quien hace clic en el ratón, es el que decide todo.

Desde el punto de vista del usuario el sistema de información web debe tener un equilibrio entre la utilidad y la usabilidad. Entendida la utilidad como algo a lo que se le pueda sacar provecho y la usabilidad como la facilidad de uso del sistema.

Los problemas de usabilidad de un sitio web básicamente se pueden resumir en la falta de estandarización de las interfaces y la complejidad de uso. En general, todas las herramientas hacen lo mismo, pero la forma de hacerlo es distinta.

La filosofía de cada herramienta difiere de una marca a otra. Esto hace que para el aprendizaje de la mayoría de las aplicaciones, se requiera un cierto nivel de aprendizaje previo, lo que implica que saber utilizar un programa supone un tiempo añadido importante.

En general, sin aplicaciones y sistemas poco intuitivos y poco amigables que incorporan muchas opciones que pasan desapercibidas para un usuario que al final son poco utilizables.

De ahí, el éxito de los navegadores y las tecnologías Web, ya que son sencillos y requieres un tiempo de aprendizaje breve.

Las razones de la poca usabilidad de los sistemas de información de un sitio Web vienen determinadas porque el diseño de la información no está centrado en el usuario; es decir no está pensado para quienes van a utilizar el sistema.

Los estudios de usabilidad demuestran que la búsqueda de información y la navegación pueden resultar muy frustrante.

Los usuarios suele tener problemas para entender los esquemas planteados y cómo está ordenada la información: diseños gráficos que no aportan nada a las estructuras, poca ayuda para construir un modelo mental de información, la poca eficiencia de los enlaces que no indican hacia donde se dirigen y qué es lo que se puede encontrar e incluso, problemas de legibilidad de los textos.

Si a estos inconvenientes le unimos la escasa fiabilidad del sistema y que los usuarios no lo consideran seguro, la infrautilización de todas las posibilidades, la obsolescencia acelerada y, sobre todo, la incapacidad de generar la información necesaria, nos encontramos con la disminución de la utilidad que puede ofrecer un sistema Web.

Por tanto, el aumento de la usabilidad y la utilidad es un reto importante que deben asumir los arquitectos de la información. Podríamos resumirlo en cuatro ideas:

  • Reflexión sobre la especificación del diseño gráfico de los sitios Web.
  • Reflexión y análisis de la navegación en la Web.
  • Diseñar páginas y sitios Web sencillos.
  • Crear contenidos adaptables a la Web.

Diseño de la información Web

El reto está en diseñar y desarrollar sistemas de información y sitios Web que permitan gestionar mejor la información y puedan ser aplicados donde puedan ser más útiles.  Y, sobre todo, y lo más importante, que ayudan a aumentar las posibilidades mentales de las personas.

La estructura del sistema debe ir orientada a sacar partido a nuestras habilidades y no tanto a automatizar determinadas acciones que convierten el Web en un simple cliqueo en enlaces y fragmentos.

De ahí, que trabajar en la presentación de los contenidos forma parte del diseño de la información, ya que la Web mantiene una sobrecarga de información que nos ayudará a diferenciar un contenido de otro.

No debemos olvidar que, a pesar de la forma, el contenido es lo primero.

Se puede establecer toda una serie de normas que hagan que los contenidos y la información de un sitio Web aumente sus posibilidades de comunicación. Estas normas pueden ser aplicadas tanto en el texto como en la imagen gráfica.

La visualización de la información ayudará al usuario a seleccionar los núcleos de interés y digerir la información.

Ser sucinto, escribir para poder encontrar las cosas, utilizar la forma hipertextual de estructurar la información... En resumen, escribir para un sitio Web, hará que los contenidos sean diferenciadores y que el usuario vaya al grano de la información.

La mayoría de los usuarios buscan la sencillez y establecer una comunicación Web, significa que buscan unos planteamientos claros en la información que puede ofrecer un sitio Web. Y la mejora de la interacción con el usuario se contiene en tres ideas:

  • Contenido de calidad
  • Actualización de la información
  • Facilidad de uso

Si un sitio Web proporciona estas tres claves, podemos decir que ofrece un contenido Web diferenciador.

Diseño de páginas Web en Puerto Vallarta y Bahía de Banderas akus.net
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